Los dos equipos que Bloomberg nombró el mismo día
El 21 de agosto de 2026, Mark Gurman de Bloomberg informó que Apple estaba despidiendo a más de 200 personas, y en pocas horas Apple confirmó los recortes de forma oficial en lugar de dejar el informe sin respuesta. Un portavoz de la compañía dijo a Bloomberg que Apple 'busca hacer evolucionar nuestro negocio para ofrecer las mejores experiencias a nuestros usuarios', y que los cambios 'también afectarán a un número limitado de puestos existentes'.
Los dos equipos nombrados no eran centros de coste marginales. Uno construía Vision Pro, el casco que Apple llevaba años presentando como el inicio de una nueva plataforma informática. El otro construía Siri y el grupo Intelligent Systems Experience detrás de él, el asistente de voz que Apple corre por rehacer en algo realmente capaz de usar IA. Recortar cualquiera de los dos equipos por separado se leería como algo rutinario. Recortar ambos el mismo día, y confirmarlo por escrito, es Apple diciéndole al mercado exactamente dónde está dispuesta a sangrar para financiar lo que viene después.
Un reparto casi igual: unos 100 y unos 100
La información que siguió a la noticia de Gurman, corroborada por separado por TechCrunch, 9to5Mac, MacTech, Macworld y AppleInsider, coincidió en un reparto casi igual: unos 100 puestos recortados del grupo de hardware y software de Vision Pro, y unos 100 del equipo de Siri e Intelligent Systems Experience, con algunos puestos relacionados con juegos también afectados. La propia declaración de Apple no nombró a ningún equipo ni ofreció cifras más allá de lo ya publicado.
| Grupo afectado | Recorte informado | Fuente |
|---|---|---|
| Hardware y software de Vision Pro | unos 100 puestos | Bloomberg (Gurman), corroborado por TechCrunch, 9to5Mac, MacTech, Macworld, AppleInsider |
| Siri / Intelligent Systems Experience | unos 100 puestos | Los mismos informes corroborantes |
| Total confirmado | más de 200 puestos | Apple, declaración oficial a Bloomberg, 21 de agosto de 2026 |
Un reparto casi igual entre dos equipos que no podrían tener estatus más distinto cuenta su propia historia. Siri es el proyecto en el que casi todos coinciden en que necesita más recursos, no menos, tras años como el saco de boxeo del sector en materia de IA. Vision Pro es el proyecto que Apple pasó años insistiendo en que no era un saco de boxeo, sino el futuro. Recortar el segundo para alimentar el primero no es el recorte que la mayoría esperaba primero. Y mientras Apple decide con total libertad cómo redistribuye su propia plantilla, en la Unión Europea tiene mucho menos margen sobre otras decisiones: la Ley de Mercados Digitales ya permite a Bruselas forzar cambios en las reglas de la App Store que la compañía preferiría mantener intactas, una prueba de cuánto varía el poder de decisión según el terreno en el que se ejerza.
Por qué recortar un ganador visible es más difícil que recortar un fracaso
La decisión de reasignación más difícil que toma cualquier responsable no es cerrar un proyecto que fracasa de forma evidente, porque casi nadie lo defiende con fuerza y las cifras suelen decidir por sí solas. La decisión difícil es recortar un proyecto que todavía tiene usuarios reales, cobertura de prensa real y prestigio real, para financiar algo que todavía no se ha lanzado. Vision Pro todavía existe, todavía se vende, todavía se analiza. Un Siri rediseñado y capaz de usar IA, y la apuesta de Apple por gafas inteligentes de la que se informa, son todavía promesas. Apple eligió reducir lo que ya funciona para alimentar lo que todavía no existe.
Esa es exactamente la decisión que evita la mayoría de los responsables, porque es asimétrica de una forma que favorece la inacción. Proteger la plantilla de Vision Pro no cuesta nada hoy y solo se manifiesta más tarde, en silencio, como una oportunidad perdida, en un trimestre en el que el asistente de IA de un rival o las gafas inteligentes de un competidor llegan primero. Recortar la plantilla de Vision Pro cuesta algo visible, esta semana, en una noticia de Bloomberg sobre un producto insignia. El impulso de los costes hundidos siempre favorece proteger lo visible y dejar sin recursos lo invisible, porque solo uno de esos dos costes llega a aparecer en un calendario que alguien pueda señalar.
La prueba: ¿financiaría este proyecto hoy, con este tamaño?
La prueba que sugiere el movimiento de Apple no es si un proyecto tuvo éxito, sino si usted lo pondría en marcha hoy, con su tamaño actual, con lo que ahora sabe. Vision Pro se lanzó, se vendió a clientes reales y generó años de cobertura; según el criterio de 'fracasó', es defendible. Según el criterio de 'lo dotaría de este tamaño de personal si decidiera hoy de nuevo', las propias acciones de Apple responden que no. Ese es el umbral que conviene aplicar antes del próximo ciclo presupuestario, no después de que un rival le obligue a la pregunta: elija el único equipo de su operación cuyo éxito no está en duda, y pregúntese si su plantilla actual es una decisión que tomaría de nuevo hoy, o una que solo protege porque ya la tomó una vez.
Aplique esa prueba al proyecto que todavía recibe buenas críticas, que todavía tiene un defensor interno dedicado, y que todavía se financia cada ciclo sin un argumento nuevo. Si la respuesta honesta es que hoy lo dotaría con menos personal, la diferencia entre esa cifra y su plantilla actual no es estabilidad. Son costes hundidos disfrazados de apuesta estratégica.
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