La ronda: 570 millones de dólares con una valoración de 1.700 millones, y quién está detrás

Multiverse Computing anunció el 27 de julio de 2026 una ronda de serie C de hasta 570 millones de dólares, unos 500 millones de euros, con una valoración pre-money de 1.700 millones de dólares, unos 1.500 millones de euros. La ronda, publicada a través del propio anuncio de la empresa en GlobeNewswire y confirmada de forma independiente por Yahoo Finance, SiliconANGLE y The Quantum Insider, estuvo codirigida por Forgepoint Capital International, BNP Paribas SIVF y Bullhound Capital. Entre los inversores participantes figuran Santander Alternative Investments, HP, Tikehau Capital, Orange Ventures, NAventures, Scania Invest, Qatar Development Bank, SETT, Zouk Capital, el fondo Hazten Scale-Up del Gobierno Vasco, el EIC Fund y Kutxa Fundazioa, y la empresa señala que la ronda podría seguir abierta a inversores estratégicos adicionales seleccionados.

La captación eleva la financiación total de Multiverse a unos 800 millones de dólares, casi cinco veces su serie B de 215 millones cerrada en junio de 2025. Ese ritmo, una valoración pre-money que roza los 1.700 millones de dólares poco más de un año después de una ronda de 215 millones, es en sí misma la noticia: señala que el capital institucional y cuasi soberano, no solo los fondos especializados en deep tech, trata ya la compresión de modelos de IA como una categoría que merece financiación de nueve cifras.

CompactifAI: qué hace realmente la compresión por redes tensoriales

El producto principal de Multiverse es CompactifAI, una tecnología que aplica redes tensoriales, un conjunto de herramientas matemáticas desarrollado originalmente para la física cuántica, para reducir el tamaño de los modelos de IA existentes entre un 80 y un 95 por ciento manteniendo la mayor parte de su precisión. El efecto práctico es una reducción drástica del consumo energético y de la latencia de inferencia al ejecutar esos modelos, ya que un modelo comprimido necesita mucha menos computación para responder a la misma consulta.

La empresa lo plantea como IA eficiente del edge a la nube: un modelo reducido con CompactifAI puede funcionar en hardware mucho más barato y pequeño, incluidos dispositivos edge, en lugar de requerir los grandes clústeres de GPU de hiperescala de los que dependen hoy la mayoría de los modelos de frontera y casi frontera. Es una afirmación sobre dónde puede funcionar la IA, no solo sobre lo bien que funciona, y es la afirmación que respalda toda la ronda.

La apuesta contraria a la economía del cuello de botella de la infraestructura de IA

La mayor parte del capital que entra en infraestructura de IA en 2026 persigue la estrategia contraria: asegurarse el acceso a un cuello de botella. Los componentes de interconexión óptica escasean, los operadores de neocloud arriendan capacidad de GPU sobre balances apalancados, y los hiperescaladores están atrapados en una carrera de gasto de capital para construir clústeres cada vez más grandes, todo ello partiendo de la idea de que ejecutar IA capaz requiere cada vez más de esa infraestructura escasa y cara. La apuesta de Multiverse es estructuralmente distinta, y es el verdadero gancho analítico de esta ronda: en lugar de intentar superar el cuello de botella construyendo más, CompactifAI intenta hacer que el cuello de botella resulte irrelevante para gran parte de las cargas de trabajo de IA.

Si una técnica como CompactifAI puede reducir de forma fiable un modelo capaz entre un 80 y un 95 por ciento con una pérdida mínima de precisión, un propietario ya no necesita acceso perpetuo a una capacidad de GPU de hiperescala escasa y cada vez más financiarizada para ejecutar IA útil en producción: puede desplegar un modelo comprimido en hardware propio o en hardware genérico y edge mucho más barato. Se trata de una amenaza directa y estructural al modelo de dependencia del proveedor y de gasto recurrente en la nube sobre el que se asienta la mayoría de la inversión actual en infraestructura de IA.

Una apuesta europea respaldada por el País Vasco frente a la dependencia de los hiperescaladores

Existe también un ángulo genuino de autonomía estratégica europea que conviene señalar con claridad. Multiverse tiene su sede en San Sebastián, en el País Vasco, y su ronda de serie C cuenta con el respaldo directo del fondo Hazten Scale-Up del Gobierno Vasco, el EIC Fund del Consejo Europeo de Innovación y Kutxa Fundazioa, junto a capital privado y corporativo. Se trata de una empresa europea construida con el apoyo explícito de instituciones públicas, no de una escisión de un hiperescalador estadounidense ni de un fondo de deep tech de Silicon Valley.

Eso importa porque cuestiona de forma creíble una suposición presente en la mayoría de la inversión en infraestructura de IA de 2026, incluidos los acuerdos estadounidenses de neocloud e interconexión óptica que dominan el mismo ciclo informativo: que la IA capaz de frontera tenga que funcionar necesariamente sobre infraestructura de hiperescaladores estadounidenses. Una valoración cercana a los 1.700 millones de dólares para una empresa europea de compresión respaldada por capital público regional y europeo es un contrapeso directo a esa suposición, no una nota al pie.

Qué significa esto si estás planificando un presupuesto de despliegue de IA para 2026-2027

Para un propietario que planifica el gasto en infraestructura de IA de los próximos 18 meses, la ronda de Multiverse convierte una curiosidad de investigación en una pregunta presupuestaria: cuánto se puede comprimir esta carga de trabajo concreta antes de necesitar de verdad GPU en la nube. Esa pregunta cuenta ahora con una respuesta de casi 800 millones de dólares detrás, en forma de un proveedor financiado y verificado de manera independiente, lo que cambia el cálculo antes de firmar un contrato de IA en la nube a varios años que da por hecha una dependencia perpetua de los hiperescaladores.

Para los hiperescaladores, los operadores de neocloud y los proveedores de infraestructura que venden dentro de la actual economía del cuello de botella, Multiverse es una señal viva de que al menos una parte del mercado, y bien capitalizada además, apuesta a que ese cuello de botella no se sostendrá para todas las cargas de trabajo. Que las promesas de compresión de CompactifAI se cumplan a escala de producción en una amplia gama de modelos está aún por comprobarse, pero el dinero detrás de la apuesta ya no es trivial.