Siete meses entre una venta de rescate y una revalorización por siete
En diciembre, Bloomberg informó de que Intel estaba a punto de comprar SambaNova por unos 1.600 millones de dólares, deuda incluida. El fabricante de chips de Palo Alto, fundado en 2017 por profesores de Stanford y valorado en 5.000 millones en 2021, parecía otra víctima del dominio de Nvidia en el hardware de IA. Las negociaciones se rompieron. En febrero llegaron una Serie E de 350 millones y el nuevo chip SN50. El 8 de julio la empresa anunció un primer cierre de su Serie F: 1.000 millones de dólares, unos 850 millones de euros, con una valoración de 11.000 millones, liderado por General Atlantic.
La lista de inversores parece el libro de órdenes previo a una salida a bolsa. Participaron T. Rowe Price, Capital Group, Seligman Ventures, fondos de BlackRock, Vista Equity Partners, la Qatar Investment Authority e Intel Capital, y el consejero delegado Rodrigo Liang anuncia un segundo cierre en cuestión de semanas. Según Liang, el dinero va sobre todo a asegurar la cadena de suministro para entregar los pedidos de los próximos doce meses. Para una empresa que en diciembre se ponía en venta, el giro es brutal.
La inferencia es donde vive de verdad su gasto en IA
Entrenar un modelo es un proyecto puntual. Servirlo es una factura que llega cada mes, con cada documento que redacta un empleado y cada consulta de un cliente al chatbot. Esa partida recurrente se llama inferencia, hacia ella migran los presupuestos de IA de las empresas, y ese es exactamente el mercado de los chips de flujo de datos de SambaNova. La compañía sirve modelos abiertos como DeepSeek y Llama a gran velocidad, en la nube o en el centro de datos del cliente, y cuenta con Saudi Aramco y SoftBank entre sus clientes.
El salto de 1.600 a 11.000 millones de dólares en siete meses es una apuesta por esa migración. Para quien dirige un negocio, la lectura práctica es directa: los costes por token y por consulta se acumulan en silencio en cada proceso automatizado. El precio unitario de la inferencia merece el mismo escrutinio que las tarifas de transporte o las comisiones de tarjeta, porque en dos años será una partida comparable en sus cuentas.
El pedido on-premises de JPMorgan es la señal más fuerte del acuerdo
Junto a la financiación, JPMorgan Chase nombró a SambaNova socio de infraestructura de inferencia. El banco operará sistemas SN40L y SN50 en sus propias instalaciones para procesar cargas sensibles con seguridad, y su cúpula técnica destacó en público la velocidad y el perfil de seguridad de la arquitectura. SambaNova señala tres bolsas de demanda: nubes soberanas, nubes especializadas en IA y grandes empresas.
Cuando uno de los bancos más regulados del mundo valida una pila ajena a Nvidia para su IA interna, los departamentos de compras de todo el mundo ganan cobertura para estudiar la misma vía. Si su negocio maneja datos de clientes bajo el RGPD, normativa sanitaria o la supervisión del Banco de España, la inferencia on-premises acaba de pasar de experimento exótico a punto legítimo de su próxima revisión de infraestructura.
Una segunda fuente financiada le da poder de negociación
La mayoría de los proveedores de IA a los que usted compra revenden cómputo que al final corre sobre hardware de Nvidia, y sus precios reflejan ese cuello de botella. Cada alternativa creíble que asegura mil millones de dólares de caja debilita los precios de lo tomas o lo dejas en toda la cadena. Pregunte a su proveedor qué hardware hay detrás de la API que paga y cómo han evolucionado sus costes unitarios en los últimos dos trimestres. El silencio también es una respuesta.
El SN50 de SambaNova empieza a entregarse en la segunda mitad de 2026, y la empresa desarrolla productos junto a Intel, cuyo consejero delegado Lip-Bu Tan ha presidido el consejo de SambaNova. La competencia de hardware a esta escala empuja los costes unitarios en una sola dirección. Firmar hoy un contrato plurianual de inferencia es pagar precios de 2026 por cómputo de 2028.
Tres comprobaciones antes de renovar su próximo contrato
Primero, vuelva a pedir precios. Compare cada trimestre el coste por millón de tokens en al menos tres proveedores y ponga las cifras delante de su proveedor actual. Segundo, manténgase portátil. Prefiera modelos abiertos donde la calidad lo permita, para que una carga de trabajo pueda moverse entre chips y nubes sin reescrituras, y conserve sus prompts y datos de evaluación en un formato propio.
Tercero, si opera bajo supervisión regulatoria, compare una opción on-premises o soberana con su factura actual de nube. Después vigile dos fechas: el segundo cierre de SambaNova en las próximas semanas y las entregas del SN50 en la segunda mitad de 2026. Si ambas se cumplen, los precios de lista de la inferencia rápida volverán a moverse, y su renovación debería capturarlo.
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