Lo que Binance entregó realmente

Yuri Belenkiy, un especialista informático de 49 años, envió poco más de 700 dólares en criptomonedas entre enero de 2023 y marzo de 2024 a carteras vinculadas al ejército ucraniano, incluido un grupo que Rusia califica de terrorista, tras un llamamiento público del crítico del Kremlin exiliado Arkadi Babchenko. Los investigadores rusos detuvieron a Belenkiy en septiembre de 2025 y lo acusaron formalmente el 13 de octubre de 2025. Según expedientes judiciales y correspondencia revisados por Reuters, la prueba clave se remonta a Binance: tras una petición de las autoridades rusas dirigida al correo de cumplimiento del exchange para solicitudes rusas y bielorrusas, Binance respondió al menos dos veces con un archivo que confirmaba la transferencia, además de la fecha de nacimiento, el domicilio, el teléfono, el número de pasaporte, una copia de su pasaporte ruso y una copia de su permiso de residencia búlgaro.

El comunicado oficial de Binance esta semana no niega haber respondido a la solicitud. Solo afirma que "coopera con las solicitudes legítimas de las autoridades en todo el mundo, sujeto a los requisitos legales, de privacidad y regulatorios aplicables", y que evalúa internamente la idoneidad de cada solicitud antes de entregar cualquier dato. La empresa se negó a comentar el caso Belenkiy en concreto o a decir si la entrega pudo infringir la normativa europea de protección de datos.

La salida que nunca fue un muro de datos

Binance repite desde septiembre de 2023 a usuarios y reguladores que se retiró del mercado ruso: sin entidad local, sin licencia local, sin producto local. Ese relato le hizo un favor real a la reputación del exchange ante los reguladores occidentales atentos al cumplimiento de las sanciones. Pero una salida así es una decisión comercial y de licencias, no una promesa de que también se cierre el canal que responde a las solicitudes de esa jurisdicción. La correspondencia revisada por Reuters muestra que los investigadores rusos seguían teniendo un canal operativo hacia el equipo de cumplimiento de Binance más de un año después de la salida anunciada, y que ese canal seguía entregando un expediente completo de datos personales cuando se le pedía.

Esa brecha importa más allá de este caso. Cualquier plataforma global que se retira formalmente de un mercado puede mantener abierto su buzón de cumplimiento para las autoridades de ese mercado indefinidamente, porque nada en un anuncio de salida la obliga a dejar de responder. Para un usuario, la protección real nunca fue el titular de la salida, sino el criterio interno que aplica el equipo de cumplimiento en cada solicitud individual, un proceso invisible para la persona cuyos datos están al otro lado.

Una norma del RGPD que hoy no hace cumplir nadie

La base legal es sencilla. Si Belenkiy estaba registrado en Binance como residente de Bulgaria, un estado miembro de la UE, sus datos personales quedan bajo el RGPD. Rusia no figura en la lista de la UE de países con nivel adecuado de protección de datos, por lo que transferir su expediente allí sin una base jurídica válida, como una orden judicial o una solicitud de asistencia jurídica mutua, incumpliría el reglamento. Especialistas legales que analizaron el caso esta semana para la prensa señalaron lo mismo: una simple solicitud por correo electrónico de investigadores extranjeros no cumple el estándar que exige el RGPD para mover los datos de pasaporte de un residente de la UE hacia un país sin acuerdo de protección de datos con la Unión.

Lo que falta es que alguien ponga a prueba esa teoría. Binance no confirma la residencia registrada de Belenkiy. Su abogado tampoco la confirmó al ser preguntado. El Comité Europeo de Protección de Datos se ha mantenido al margen, alegando que la competencia corresponde a las autoridades nacionales. Hasta la publicación de este artículo, ninguna autoridad nacional de protección de datos, ni la búlgara ni la de ningún otro estado miembro, ha declarado haber abierto expediente sobre este caso. La norma que debería haber impedido esta transferencia existe. El organismo que la haría cumplir contra un exchange global, en este caso concreto, hoy no existe.