La mitad de la frase que se quedó fuera
Shakil Barkat, responsable de dispositivos y servicios en Google, concedió una entrevista en la última semana de julio en la que dijo dos cosas. La primera dio la vuelta al mundo: nunca ha habido una subida del precio de la memoria como la que atraviesa el mundo ahora, Google ha protegido a sus clientes de las fluctuaciones de suministro todo el tiempo que ha podido, la economía ha cambiado de raíz y Google no es inmune. Todos los Pixel verán un ajuste de precio, y los detalles llegarán en el acto Made by Google de Nueva York el 12 de agosto.
La segunda fue que Google ha puesto en marcha un esfuerzo específico para reducir cuánta memoria exigen Android y su ecosistema de aplicaciones, de modo que los dispositivos puedan salir con menos RAM y seguir funcionando bien. Esa mitad se publicó y después se abandonó. Es la más importante de las dos, y apunta en dirección contraria a la subida.
Por qué importa: a un choque de costes en el hardware se le responde desde el software, y ambas mitades llevan instrucciones contradictorias para quien compra teléfonos por lotes. Una dice compre antes de la subida. La otra dice que la razón por la que usted renueva dispositivos está a punto de debilitarse.
Doce dólares por gigabyte, y quién está realmente expuesto
La cifra que citó Barkat procede de Morgan Stanley: un gigabyte de RAM costaba unos 2,80 dólares en 2025 y cuesta unos 12 dólares en 2026. Aplicado a un teléfono de gama alta con 16GB, solo la memoria pasa de unos 45 a unos 192 dólares. Son unos 147 dólares de coste nuevo dentro de un único aparato, sin contar ningún cambio en el almacenamiento, cuyo escalón de entrada también está subiendo.
El reflejo es leerlo como una escasez que todos compartimos. No lo es. TrendForce informó el 9 de julio de que varios proveedores de nube estadounidenses han firmado acuerdos plurianuales que impiden a los fabricantes subir los precios a esos clientes, y que la presión de precios se desplaza por tanto a los clientes sin esos acuerdos, junto con cualquier suministro vendido fuera de ellos. Los mayores compradores de memoria del planeta han fijado su precio por contrato.
La distinción que importa: doce dólares por gigabyte no es el precio de mercado de la memoria. Es el precio de la memoria comprada sin cobertura. Un comprador particular, un responsable de un parque de portátiles y una empresa mediana que renueva puestos de trabajo están todos en la bolsa sin cobertura, y ahí es donde se está absorbiendo el ajuste entero.
Esto reencuadra la historia: deja de ser escasez y pasa a ser estructura contractual. La pregunta útil para un propietario no es si la memoria bajará el año que viene. Es si lo que usted compra se tarifa según un acuerdo que alguien firmó por adelantado o según lo que queda después.
Una subida más lenta es la peor señal
TrendForce espera que los precios de contrato de la DRAM suban entre el 13 y el 18 por ciento intertrimestral en el tercer trimestre de 2026, con la memoria NAND entre el 10 y el 15 por ciento. Frente al primer semestre del año eso es una desaceleración, y se venderá como el principio del alivio.
Lea el motivo que da TrendForce. Los precios de contrato ya están en máximos históricos, la demanda de consumo se está enfriando y la tolerancia de precio de los clientes de consumo ha llegado a su límite. Se describe a los compradores de ordenadores y teléfonos como gente que alcanza su límite de asequibilidad. Los precios suben más despacio porque los compradores se retiran, no porque la oferta se haya relajado.
Sí, pero: la destrucción de demanda no le devuelve poder adquisitivo, solo frena la escalada mientras el nivel se queda en un récord. Planificar una renovación con una previsión de subidas moderadas es planificar contra un techo que fijaron otros compradores al rendirse.
A Android se le pide necesitar menos, no más
Durante quince años la dirección estuvo fijada en el móvil: cada versión de Android, cada actualización de aplicación y cada función nueva daban por hecha más memoria que la anterior, y el motivo práctico por el que un teléfono que funcionaba dejaba de ser usable era que el software se le quedaba grande. Google financia ahora un esfuerzo para empujar ese requisito hacia abajo, de modo que un aparato con 12GB mantenga una buena experiencia. Barkat lo atribuyó a la combinación de silicio propio, sistema operativo y modelos que se ejecutan en el propio dispositivo.
Si funciona aunque sea en parte, cambia la aritmética del ciclo de renovación. Los dispositivos se sustituyen por tres razones: la batería muere, termina el soporte de seguridad, o el software deja de caber. La tercera es la que Google acaba de comprometerse a debilitar con presupuesto de ingeniería, y es la que históricamente ha provocado más sustituciones prematuras en los parques corporativos.
En resumen: la respuesta correcta a una subida de precio suele ser comprar antes de que llegue. Aquí el mismo anuncio dice lo contrario, porque aquello que le habría forzado la mano dentro de dos años se está diseñando para que desaparezca.
Qué resolver antes del 12 de agosto
Primero, averigüe cómo compra usted en realidad. Si adquiere equipos y servidores a través de un distribuidor o de un renting, pregunte por escrito si su precio está fijado por un plazo definido o fluctúa con el coste de los componentes, y pida la fecha de revisión. Buena parte de los compradores descubre que estaba a precio variable solo cuando una factura se mueve. Esa única respuesta determina si el resto de esta historia le afecta.
Segundo, separe el parque que debe renovar del parque que iba a renovar. El estado de la batería y el fin del soporte de seguridad son plazos duros. La sensación de lentitud no lo es, y es la categoría que más probablemente rescate el trabajo de eficiencia de memoria en lugar del hardware nuevo. En España se añade un 21 por ciento de IVA sobre el incremento del componente, así que cada dólar sumado en fábrica llega más grande al lineal que en Estados Unidos.
Tercero, no compre por adelantado guiándose por un rumor. Google ha confirmado la dirección, no la magnitud, y las cifras llegan el 12 de agosto. Comprometer presupuesto ahora para adelantarse a una subida cuyo tamaño nadie conoce fuera de Google es decidir contra una filtración en vez de contra una lista de precios.
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