Dos anuncios en la misma semana

Meta usó su keynote de Connect 2026, el 23 de septiembre, para lanzar cuatro líneas de hardware a la vez, y ese mismo día cambió en silencio lo que sus gafas con cámara ya en el mercado pueden hacer con la cara de sus dueños.

El producto estrella es Meta VR Glasses, un casco de 100 gramos a 1.299,99 dólares previsto para la primavera de 2027, conectado por cable a un puck de cómputo separado con un chip Snapdragon Reality Elite. Junto a él llegaron tres líneas de gafas: Ray-Ban Meta Audio a 349 dólares, sin cámara, disponible desde el 13 de octubre; Ray-Ban Meta Gen 3 a 449 dólares, el buque insignia con cámara, ya disponible; y Meta Adventurer a 249 dólares, el modelo de entrada con cámara desde el 23 de octubre.

Horas antes del keynote, Meta confirmó un cambio de política aparte: los dueños de sus gafas con cámara ya pueden rechazar que sus grabaciones se usen para entrenar sus modelos de IA o que las revisen contratistas externos. Los dos anuncios no se presentaron como relacionados. Leídos juntos, describen la misma decisión desde dos ángulos.

El opt-out que las gafas con cámara necesitaban de repente

La nueva política de Meta permite a cualquier dueño de gafas con cámara desactivar dos cosas a la vez: que sus grabaciones entrenen la IA de Meta, y que esas grabaciones se muestren a contratistas externos en otros países que las etiquetan y revisan.

El cambio llega tras una polémica de principios de 2026, cuando contratistas en Kenia que revisaban grabaciones de las gafas para entrenar IA se toparon, según se informó, con personas desvistiéndose, usando el baño y otros momentos privados que nunca debieron llegar a la pantalla de un desconocido. La propia explicación de Meta traza la línea con precisión: si pides a tus gafas que traduzcan un menú, los datos visuales responden esa pregunta y después, en palabras de la empresa, desaparecen. No se usan para entrenamiento y nadie los revisa para mejorar el producto.

Hay algo que el opt-out no cubre: el audio. Las interacciones de voz con Meta AI siguen sirviendo para entrenamiento y revisión de contratistas sin importar el ajuste visual, el único control ofrecido es el borrado manual posterior, no un opt-out automático.

Por qué la línea sin cámara nunca lo necesitó

Ray-Ban Meta Audio llega sin cámara, y esa sola decisión de diseño elimina toda una categoría de preguntas que la línea con cámara ahora debe gestionar.

Un opt-out solo importa donde hay algo que excluir. Las gafas con cámara generan una cadena de datos visuales: grabaciones que pueden usarse para entrenamiento, revisarse por un contratista o solicitarse en una reclamación de protección de datos, como la que los reguladores alemanes ya presentaron contra la línea Ray-Ban actual de Meta. Las gafas de audio no generan nada de eso, porque nunca hubo una cámara grabando a quienes están cerca. Comprar sin cámara no solo evita un problema que Meta ha corregido en parte, salta toda la cuestión de gobernanza: sin pantalla de consentimiento, sin cláusula de contratistas, sin ajuste de opt-out por defecto, nada de eso aplica.

Las Meta VR Glasses toman una tercera ruta hacia el mismo resultado. Al ser un casco cerrado en vez de unas gafas abiertas, no hay transeúntes involucrados: lo que se graba se queda dentro de un dispositivo que nadie más lleva puesto.

Cuatro modelos, una escalera de precios

Puestas una junto a otra, las cuatro líneas dejan ver la estrategia real de Meta: vender la versión con cámara, vender la solución a la versión con cámara y vender el casco que nunca estuvo expuesto al problema.

LíneaPrecioLlegaCámara
Meta Adventurer249 dólares23 oct 2026Sí, modelo de entrada
Ray-Ban Meta Audio349 dólares13 oct 2026Ninguna
Ray-Ban Meta Gen 3449 dólaresYa disponible12 MP, video 3K
Meta VR Glasses1.299,99 dólaresPrimavera 2027Casco cerrado, sin transeúntes

Todos los precios anunciados están en dólares, Meta no ha fijado cifras en euros ni en libras para ninguna de las cuatro líneas en su lanzamiento. En su último lanzamiento comparable, el Ray-Ban Meta Display, el precio fue de 799 dólares en Estados Unidos y 749 libras en el Reino Unido, una proporción que conviene tener en cuenta y no una promesa de lo que costarán estas cuatro cuando lleguen a Europa.

Qué decidir antes de pedir gafas para tu equipo

Cualquier empresa que valore gafas inteligentes para personal de campo, tienda o almacén tiene ahora una elección más clara que hace un mes, y no tiene nada que ver con qué gafas quedan mejor.

Las gafas con cámara, Gen 3 o Adventurer, exigen una decisión activa de gobernanza de datos antes del despliegue: quién fija el ajuste de opt-out por defecto, quién informa al personal de que existe, y qué pasa con las grabaciones de audio que el opt-out nunca toca. Las gafas sin cámara no exigen nada de eso, porque no hay pregunta de datos visuales que gobernar. Para una empresa española que ya responde ante el RGPD por dispositivos que lleva su personal, esa diferencia no es cosmética, es toda la conversación de cumplimiento antes de que salga un solo equipo.

Los reguladores alemanes ya abrieron una reclamación contra la línea con cámara actual de Meta. Si Ray-Ban Meta Audio llega a los estantes europeos sin una reclamación así es todavía una pregunta abierta, y una que conviene vigilar en vez de darla por respondida con la palabra sin cámara.