Un inversor de software apuesta a que el software no es el problema

El 28 de agosto de 2026, Andreessen Horowitz anunció un nuevo vehículo llamado Machine Age Fund, dotado con 1.100 millones de dólares, unos 1.000 millones de euros al cambio actual, dedicado por completo a la capa física de la inteligencia artificial: chips, memoria, redes, centros de datos, robótica e incluso dispositivos de IA para el hogar. Cinco socios generales de la firma firmaron el anuncio, entre ellos el cofundador Ben Horowitz, Martin Casado, Raghu Raghuram, David Ulevitch y David George, y calificaron la construcción de esta infraestructura como "nuestro imperativo social y nacional".

Ese planteamiento llama la atención porque Andreessen Horowitz construyó su nombre, y la mayor parte de su fortuna, respaldando empresas de software que crecieron sin poseer una fábrica ni una línea eléctrica propia. Una firma famosa por defender que el software se come el mundo ha reunido ahora un fondo cuya premisa completa es que el hardware marca el ritmo del crecimiento de la IA, y que los equipos que escriben el mejor código ya no son quienes deciden cuánto puede crecer la industria.

Las cifras que publicó el fondo explican la apuesta

En su propio anuncio, la firma expuso los motivos: la densidad de cómputo por rack de servidores de IA aumentó 28 veces entre la generación H100 de Nvidia y la próxima generación Rubin, y el consumo eléctrico por rack pasó de 5 a 10 kilovatios anteriormente a entre 100 y 250 kilovatios hoy, un nivel que la firma espera que llegue a 1 megavatio en tres años.

EtapaConsumo eléctrico por rack de IA
Generación anterior (H100)5 a 10 kW
Generación actual, según a16z100 a 250 kW
Proyección a 3 añoshasta 1 MW

Los centros de datos construidos para albergar tantos racks están pasando de decenas de megavatios a cientos, con algunos campus ya planificados a escala de gigavatios. Los socios de la firma argumentan que la cadena de suministro de hardware, desde los chips hasta la refrigeración y las conexiones a la red eléctrica, nunca tuvo que crecer tan rápido: el sector crece históricamente entre un 20 y un 30 por ciento al año, mientras que la demanda de IA exige ahora un crecimiento de tres dígitos para no quedarse atrás.

A dónde va realmente el dinero de a16z

Las propias participaciones divulgadas por el fondo dan cara a la apuesta: Heron Power, que fabrica transformadores de estado sólido con chips de carburo de silicio y respaldo de baterías para centros de datos que pierden suministro eléctrico; Volta Infrastructure Holdings, un constructor de centros de datos; y Unconventional, un fabricante de chips, se suman a participaciones existentes en Skydio, SpaceX, Anduril y Waymo. La firma afirma que el hardware pasó de ser una fracción mínima de su actividad hace pocos años a superar hoy el 20 por ciento.

Andreessen Horowitz no es la única que lee el mercado así: Kleiner Perkins reunió 3.500 millones de dólares en marzo de 2026 y Thrive Capital, 10.000 millones de dólares, ambas apostando a que la energía y el espacio físico, no la calidad del modelo, se conviertan en el recurso más escaso de la IA.

Para un operador europeo, el límite nunca fue el chip

Nada de esto es una historia exclusiva de Estados Unidos. La Unión Europea lleva dos años construyendo colas de conexión a la red, normas de capacidad eléctrica y la Cloud and AI Development Act precisamente porque los estados miembros ya consideran el suministro eléctrico, no la oferta de chips, como el límite más duro para la expansión de la IA, una preocupación que estas cifras hacen concreta: un solo rack que consuma 1 megavatio dentro de tres años es un salto de demanda para el que la mayoría de las conexiones locales a la red nunca se diseñaron. En España, la abundancia de energía solar y eólica no ha evitado largas colas de conexión en Red Eléctrica para nuevos proyectos de centros de datos.

El resultado práctico para cualquier operador que planifique un alquiler de centro de datos, un contrato de colocación o un clúster de IA local en Europa es que la conversación presupuestaria ya debe incluir plazos de conexión a la red y contratos de compra de energía junto con la asignación de GPU, porque el capital riesgo que persigue este mercado ya ha concluido que el suministro eléctrico decide quién puede construir a continuación.