OpenAI Quiere Reglas Que Combatió En Bruselas

Tom Duff Gordon, responsable de política de OpenAI para Europa, Oriente Próximo y África, pidió al gobierno británico introducir legislación vinculante sobre IA, según informó Político el 14 de septiembre de 2026. Afirmó que el Reino Unido debería "establecer requisitos duraderos, obligatorios y basados en la capacidad" para los sistemas de IA más avanzados, e instó a los ministros a "aprovechar esta ventana política", en referencia a la promesa electoral del Partido Laborista de 2024, aún sin cumplir del todo.

El marco que impulsa OpenAI ata las obligaciones a lo que un sistema es capaz de hacer, no a quién lo construyó: evaluación obligatoria de los modelos más capaces, un ecosistema de evaluación independiente, protecciones de ciberseguridad y notificación de incidentes. Está diseñado para alcanzar a un puñado de laboratorios punteros, OpenAI incluido, y es el primer llamado público de la compañía para que el Reino Unido legisle en vez de confiar sólo en compromisos voluntarios.

Gran Bretaña Regula La IA Con Todo Menos Una Ley De IA

No existe una única ley de IA en el Reino Unido ni ningún proyecto ante el Parlamento. El Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología publicó su plan para la regulación de la IA en octubre de 2025, construido en torno al AI Growth Lab, espacios de prueba sectoriales donde las reglas existentes pueden flexibilizarse bajo licencia. Los sistemas punteros quedan cubiertos sólo de forma indirecta, mediante el RGPD británico, la ley de datos de 2025 y reguladores sectoriales como la FCA, la MHRA y Ofcom, a quienes el gobierno pidió en enero de 2026 publicar cada uno su propio plan de innovación.

Ese mosaico es justo lo que OpenAI pide al Parlamento superar. El contraste con Bruselas es directo: el Código de Buenas Prácticas de la Unión Europea obliga a los proveedores de IA general, OpenAI incluido, desde el 2 de agosto de 2025, a publicar un resumen detallado de los datos de entrenamiento y a cooperar con las pruebas, un código que la Comisión aprobó tras casi mil aportaciones. El Reino Unido no ha adoptado nada comparable para ningún desarrollador.

Esto No Es OpenAI Descubriendo Principios De Seguridad

La lectura más útil es que OpenAI elige a su regulador antes de que el Reino Unido elija uno propio. Escribir ya reglas obligatorias según capacidad en la ley británica, mientras hay una ventana política real, permite a la compañía ayudar a calibrar el lenguaje para los laboratorios punteros, en vez de arriesgarse a que Gran Bretaña importe después el código europeo entero, o a que la oficina del comisionado de información endurezca la aplicación caso por caso; ésta ya señaló los fallos de transparencia como un área concreta de acción.

El momento agudiza la idea. El llamado llega la misma semana en que Darío Amodei de Anthropic, Demis Hassabis de Google DeepMind y Sam Altman de OpenAI negocian en privado un órgano de pruebas dirigido por la propia industria estadounidense, inspirado en el regulador financiero FINRA, que según Altman debería existir "sin el respaldo del gobierno de Estados Unidos". Una compañía que pide en Londres reglas vinculantes escritas por el estado, mientras construye en silencio un club de pruebas propio en Washington, no elige la transparencia sobre la velocidad. Elige, país por país, quién sostiene la pluma.