Qué se está negociando, según lo publicado

Nik Storonsky, cofundador y consejero delegado de Revolut, negocia según se informa un nuevo paquete de acciones que aumentaría su participación en el fintech si la empresa alcanza una valoración de 500.000 millones de dólares. La información procede originalmente de Financial Times y fue recogida esa misma semana por Sifted, Irish Times y City AM, que atribuyen todos los detalles principales a Financial Times y no a Revolut ni a Storonsky directamente.

Revolut no ha confirmado las negociaciones. Preguntada al respecto, la empresa dijo a City AM: "Como norma de la compañía, no comentamos la remuneración específica, los paquetes de incentivos ni las estructuras de compensación privada de ningún empleado en particular." No se ha informado de ningún term sheet, acuerdo firmado ni aprobación del consejo, por lo que lo correcto es decir que Storonsky y la empresa estarían hablando de un nuevo acuerdo, no que ya exista uno.

La cuenta detrás de la cifra, y el acuerdo sobre el que se construye

Storonsky posee actualmente alrededor del 29 por ciento de Revolut, una participación que confirmó en una entrevista en ruso en diciembre. Ese porcentaje se fijó por última vez en julio, cuando Revolut confirmó una venta secundaria de acciones entre empleados que valoró la empresa en 115.000 millones de dólares, frente a los 75.000 millones de menos de un año antes. A ese precio, la participación de Storonsky vale sobre el papel unos 33.000 millones de dólares.

Las nuevas negociaciones seguirían, según se informa, el patrón de un acuerdo existente: el pacto actual de Storonsky eleva su participación hasta cerca del 40 por ciento si Revolut alcanza una valoración de 200.000 millones de dólares, la cifra que la empresa ha fijado como objetivo para una posible salida a bolsa en 2028. Un desencadenante de 500.000 millones de dólares quedaría muy por encima de ese hito. Aunque su participación nunca superase el 29 por ciento, al llegar a 500.000 millones de dólares su participación actual valdría ya unos 145.000 millones de dólares; cualquier acción adicional concedida en un nuevo acuerdo elevaría esa cifra todavía más.

Qué dice un incentivo de fundador de este tamaño sobre el precio de los fintech privados

Los paquetes de retribución escalonados y ligados a la valoración, de esta magnitud, tienen un precedente claro: el plan de compensación de Tesla para Elon Musk, que paga en tramos a medida que la capitalización bursátil de la empresa supera umbrales pactados de antemano. Esa estructura funciona porque Tesla es una empresa cotizada cuya valoración fijan de forma continua compradores y vendedores públicos. Revolut no lo es. Su marca de 115.000 millones de dólares, y cualquier futura marca de 500.000 millones, la fijan un número reducido de personas de dentro y nuevos inversores que acuerdan un precio para una venta secundaria, no un mercado en el que cualquiera pueda entrar o salir a demanda.

Esa distinción importa a la hora de leer la cifra. Un objetivo de 500.000 millones de dólares situaría a Revolut por delante de casi todas las empresas cotizadas de Europa continental, salvo los mayores grupos de energía y de lujo, y en el mismo rango que Visa, mientras sigue siendo una empresa privada cuyo precio nunca ha sido puesto a prueba por un mercado abierto. Como objetivo interno de la dirección de Revolut resulta razonable. Como prueba de que Revolut vale realmente eso para un comprador sin ninguna relación con la empresa, no lo es por sí sola.

Qué señala el calendario para inversores y clientes empresariales

La fecha más concreta de esta historia es el objetivo de salida a bolsa, no la cifra de 500.000 millones de dólares. Revolut ha dicho a sus inversores que aspira a salir a bolsa en 2028 con una valoración cercana a los 200.000 millones de dólares, y el propio Storonsky describió una salida a bolsa como algo a unos dos años vista en una entrevista televisiva en abril, en línea con ese objetivo. Las negociaciones sobre 500.000 millones de dólares parecen indicar que la dirección de Revolut ya está planeando un siguiente nivel de incentivos antes incluso de alcanzar el hito de los 200.000 millones, lo que se lee más como confianza en el plan de 2028 que como un cambio de rumbo.

Para las numerosas empresas y autónomos españoles que gestionan sus pagos del día a día a través de cuentas de Revolut Business, y para los inversores que valoran exponerse a ventas secundarias de fintech antes de una eventual salida a bolsa, la conclusión práctica es tratar 2028 y 200.000 millones de dólares como el hito a vigilar, y 500.000 millones de dólares como una marca de horizonte mucho más lejano que depende tanto de que la salida a bolsa llegue a producirse como de que el crecimiento de Revolut continúe mucho más allá de ese punto.