Dos votaciones en nueve días
El martes 7 de julio de 2026, los eurodiputados aprobaron un procedimiento de urgencia que forzó una segunda votación sobre la prórroga de Chat Control 1.0, la norma temporal que permite a proveedores de mensajería y correo web rastrear comunicaciones privadas en busca de presunto material de abuso sexual infantil. Esa votación de procedimiento salió adelante por 331 votos a 304, con 11 abstenciones, pese a las objeciones públicas de que reabría un expediente que el Parlamento ya había rechazado en marzo de 2026, cuando la prórroga anterior caducó y el permiso de escaneo expiró en abril.
Eso preparó el terreno para la votación del jueves 9 de julio, bajo las reglas del Parlamento para una segunda lectura de una posición del Consejo. Rechazar o enmendar el texto del Consejo en esa fase exige la mayoría absoluta de todos los eurodiputados en ejercicio, no simplemente más votos a favor que en contra entre los presentes. Antes de la votación de procedimiento, la negociadora de los Verdes/ALE, Markéta Gregorová, advirtió en el pleno de que reabrir así un expediente "viola nuestro propio reglamento."
Por qué 314 no bastó
El resultado del jueves parecía, a primera vista, una derrota para Chat Control 1.0. Una mayoría de los eurodiputados que votaron, 314 frente a 276, respaldó la moción para rechazar la prórroga de la excepción de escaneo, con 17 abstenciones. Con un criterio de mayoría simple, ese margen habría acabado con la prórroga sin más.
| Resultado | Votos |
|---|---|
| A favor de rechazar la prórroga | 314 |
| En contra del rechazo (a favor de mantenerla) | 276 |
| Abstenciones | 17 |
| Mayoría absoluta necesaria para bloquearla | 360 |
Las reglas de segunda lectura borran ese margen. Rechazar o enmendar una posición del Consejo en esta fase exige la mayoría absoluta de todos los miembros del Parlamento Europeo, actualmente 360 votos, sin importar cuántos eurodiputados acudan realmente. La moción de rechazo se quedó a 46 votos de ese umbral, así que, según el procedimiento legislativo ordinario de la UE, la segunda lectura se cerró de forma automática y la posición del Consejo se dio por adoptada, sin que el Parlamento llegara a votar a favor de su contenido.
Qué viene ahora: 2028 y una vuelta en septiembre
La excepción que el Parlamento no logró rechazar sigue vigente hasta el 3 de abril de 2028, lo que da a los proveedores de mensajería, correo web y otras comunicaciones una base legal de varios años para seguir rastreando mensajes privados en busca de presunto CSAM si así lo deciden. El mismo paquete incorporó una enmienda del grupo liberal Renew que excluye del escaneo las comunicaciones "a las que se aplique, se haya aplicado o se vaya a aplicar el cifrado de extremo a extremo", un cambio al que algunos eurodiputados atribuyen haber inclinado suficientes votos contra el rechazo como para que el texto sobreviviera.
Nada de esto zanja el sucesor permanente, Chat Control 2.0, que sigue siendo independiente de la excepción recién prorrogada y vuelve a las negociaciones en trílogo entre Parlamento, Consejo y Comisión en septiembre de 2026. Patrick Breyer, defensor de los derechos digitales y ex eurodiputado que lleva años siguiendo el expediente, sostiene que el Parlamento debería mantenerse firme en exigir órdenes de detección dirigidas a sospechosos concretos en lugar de un rastreo indiscriminado de todos los mensajes. Lyudmyla Kozlovska, presidenta de la Open Dialogue Foundation, lo resumió sin rodeos: la verdadera batalla por el cifrado y la privacidad de las comunicaciones se libra en septiembre, y los opositores tienen hasta entonces para organizar una resistencia lo bastante fuerte como para que, en sus palabras, "ningún truco de procedimiento pueda con ella."
La lectura de cumplimiento: vigilar el umbral, no el recuento
Para un equipo de cumplimiento o de producto en España que sigue de cerca Chat Control 2.0, el titular con el recuento de votos sirve de poco por sí solo. Un titular como "314 eurodiputados lo rechazaron" no dice nada sobre si esa oposición puede realmente frenar la medida, porque la respuesta depende por completo de en qué fase procedimental se encuentre el expediente y qué mayoría exige esa fase.
La lectura de Servola es estructural, no solo sobre esta excepción concreta: siempre que se exige una mayoría reforzada para rechazar un resultado por defecto, una mayoría opositora puede perder mientras una minoría gana en la práctica, simplemente porque necesitaba menos votos para mantener su posición que sus rivales para romperla. Los trílogos de Chat Control 2.0 en septiembre son el próximo punto donde ese mecanismo podría repetirse, así que la tarea operativa no es leer los titulares de recuento de votos como un veredicto, sino comprobar, en cada fase que quede, si el umbral en juego es mayoría simple, mayoría absoluta o algo distinto.
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