Qué anunció Xbox el 6 de julio

El 6 de julio de 2026 la jefa de Xbox, Asha Sharma, dijo a la plantilla que la división eliminaría unos 3.200 puestos durante el próximo año, en un memorando que llamó la reestructuración más importante de la historia de Xbox. Cerca de 1.600 de esos recortes cayeron ese día, parte de una reducción más amplia de Microsoft de unas 4.800 personas. Sharma fue franca sobre el motivo y escribió que el negocio hoy no está sano y que Xbox operaba con márgenes de tres a diez veces inferiores a partes comparables de Microsoft. Cinco estudios salieron del catálogo propio. Lo inusual no es el número de empleos, por doloroso que sea, sino lo que pasó después con esos estudios.

Dos recomprados, dos vendidos, uno a la espera

Double Fine, dirigido por el fundador Tim Schafer, y Compulsion Games, dirigido por el fundador Guillaume Provost, fueron devueltos a sus fundadores como estudios independientes. Ambos conservaron los derechos de todo lo que habían construido dentro de Microsoft, incluida la IP creada tras la adquisición, y ambos recibieron financiación de arranque para empezar juegos nuevos y cortejar a nuevos editores. Ninja Theory, el estudio de Cambridge autor de la serie Hellblade, y Undead Labs se vendieron en cambio a nuevos dueños no revelados, con fondos para terminar y ampliar sus juegos en curso Senua y State of Decay 3. Un quinto estudio, Arkane, quedó revisando lo que Microsoft llamó posibles opciones estratégicas, con su futuro aún sin decidir.

La lección callada de una desinversion

Comprar un estudio y luego devolverlo, con IP incluida, es casi inaudito, y encierra algo que un dueño puede usar. Cuando una adquisición no da el margen por el que se compró, el valor que merece conservarse es el equipo y la propiedad intelectual, no la envoltura corporativa que no supo elevarlos. Una escision ordenada que mantiene vivo e independiente a un estudio protege ese valor, y la relación, mucho mejor que un cierre de saldo. Hay además un matiz europeo. Arkane está en Francia, donde debe correr una consulta al comité de empresa antes de que tal decisión sea firme, así que el momento de la salida no lo fija el comprador. En buena parte de Europa un comprador hereda no solo el estudio sino también el procedimiento para desprenderse de él.