Un senador y un congresista proponen prohibir la superinteligencia por completo
El 3 de septiembre de 2026, el senador Bernie Sanders (independiente, Vermont) y el representante Greg Casar (demócrata, Texas) presentaron la Ban Artificial Superintelligence Act, una ley que prohibiría de forma permanente el desarrollo y despliegue de la llamada superinteligencia artificial en Estados Unidos.
El objetivo se define de forma amplia: sistemas de IA que superen la inteligencia humana en conjunto, o sistemas más limitados pero peligrosos, con capacidad para ayudar a derrocar un gobierno o desobedecer sus propias órdenes de apagado. Junto a la prohibición permanente, el proyecto impone una pausa temporal e inmediata al desarrollo avanzado de IA en general, hasta que un nuevo regulador federal redacte normas de seguridad para el sector.
Sanders y Casar justifican el proyecto citando declaraciones de los propios responsables de laboratorios de IA, que han repetido públicamente que los sistemas actuales se acercan o podrían alcanzar pronto capacidad superinteligente.
Veinte años de cárcel donde Bruselas extiende una factura
El modelo sancionador del proyecto se inspira explícitamente en la legislación estadounidense sobre armas nucleares, y el contraste con el marco de IA que ya existe en Europa es la forma más clara de dimensionarlo.
| Sanción para personas | Proyecto de EEUU: hasta 20 años de cárcel |
|---|---|
| Sanción para empresas | Proyecto de EEUU: disolución obligatoria de la empresa |
| Sanción para empresas (comparacion) | Ley de IA de la UE: hasta 35 millones de euros o el 7 por ciento de la facturación mundial, lo que sea mayor |
| Organismo encargado | Proyecto de EEUU: nueva agencia federal de rango ministerial; Ley de IA de la UE: autoridades nacionales más la Oficina de IA de la UE |
| Alcance internacional | Proyecto de EEUU: ordena a Washington buscar un tratado global de prohibición; Ley de IA de la UE: se aplica solo dentro de la UE |
Mientras la Ley de IA de la UE, cuyo nivel más alto ya supera el techo del RGPD, trata una infracción como una factura muy grande, el proyecto estadounidense la trata como un delito del mismo nivel que el trabajo ilegal con armas nucleares.
Lo esencial para una empresa que opera a ambos lados del Atlántico
Este proyecto casi con toda seguridad no se convertirá en ley esta legislatura. Una prohibición total de una categoría tecnológica entera rara vez supera un Congreso donde la otra cámara o la Casa Blanca pertenecen a otro partido, y no se ha fijado ninguna votación.
Lo que si cambia es el argumento disponible para los reguladores en Bruselas. La Oficina de IA de la UE hace cumplir desde agosto de 2026 las obligaciones para la IA de propósito general, y hasta ahora su tope de 35 millones de euros era la sanción de IA más dura en Occidente. Ahora un senador estadounidense en ejercicio propone cárcel y disolución de empresas para la misma preocupación de fondo. Los equipos de cumplimiento que negocian plazos de la Ley de IA deberían esperar que esa comparacion aparezca en las audiencias de Bruselas y en las evaluaciones de riesgo de proveedores, incluso mientras el proyecto estadounidense sigue en comisión.
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